Qué es la Disciplina positiva

Rudolf Dreikurs orientó gran parte de sus esfuerzos a comprender por qué los niños se portan mal. Llegó a la conclusión de que las conductas disruptivas parten de creencias equivocadas, porque «los niños son buenos percibiendo, pero malos interpretando». Por tanto, los padres y educadores no deberíamos concentrarnos en corregir el comportamiento a la fuerza, sino en detectar y trabajar la creencia errónea que hay detrás. En los cursos de disciplina positiva desde Aware compartimos las herramientas que este modelo pedagógico propone para conseguirlo.

Fundamentos de la

La Disciplina Positiva es educar desde la amabilidad y la firmeza.

La disciplina positiva es la filosofía de los psiquiatras Alfred Adler y Rudolf Dreikurs que ha sido desarrollada por las psicólogas Jane Nelsen y Lynn Lott.
Ayuda a los adultos a comprender la conducta inadecuada de los niños promoviendo actitudes y estrategias positivas de interacción humana.
Amable y firme al mismo tiempo, respetuosa y motivadora.
Vinculación saludable.
Conexión que contribuye a que los niños se sientan sentidos, significativos e importantes.
Eficaz a largo plazo. Descartamos las herramientas a corto plazo que no salvaguardan la dignidad infantil ¡Para eliminar prácticas disciplinarias no respetuosas!
Error como gran oportunidad de aprendizaje.
Enseña valiosas competencias sociales, respeto, interés por los demás, habilidad para resolver problemas, responsabilidad, participación, colaboración.
Pone de relevancia el valor y las fortalezas individuales a través de la capacitación y el aliento.

La disciplina positiva es un enfoque que se centra en una educación basada en el respeto hacia los hijos. Se basa en una educación amable y firme, enfocada en resultados a largo plazo y no solo a corto plazo. En nuestra sociedad está muy extendida la “disciplina punitiva” que se basa en castigar aquellas conductas de los niños que consideramos negativas. Este método de enseñanza puede parecer eficaz a corto plazo, pero no lo es a largo plazo. Cuando se castiga a un niño en lugar de enseñarle cómo debería comportarse, le estás privando de la oportunidad de aprender a comportarse de una manera más saludable.

Cuando escuchamos la palabra disciplina, solemos asociarla a castigo, pero disciplina, significa enseñar. Los niños necesitan una guía, alguien que les enseñe cómo actuar y cómo comportarse cuando se sienten mal, están nerviosos, enfadados, tristes o asustados. La disciplina positiva entiende que los errores de los niños son maravillosas oportunidades de aprendizaje y se basa en que los niños aprenden mejor cuando se sienten mejor.

 El cerebro de los niños es un músculo que está en formación y no siempre funciona de una forma lógica y racional. Antes de corregir un comportamiento inadecuado, es necesario conectar con su parte del cerebro más emocional para que esta pueda tranquilizarse y dar paso a la parte lógica y racional. Mediante el castigo, lo que hacemos es mantener la parte emocional activada, lo que impide que los niños aprendan realmente qué es lo que han hecho mal o cómo actuar de forma diferente la próxima vez que estén en una situación similar.

 La mejor forma de criar un niño sano mentalmente (y por consiguiente un adulto capaz de gestionar sus emociones) es hacerlo desde el respeto, el cariño, la amabilidad y la firmeza. Los niños necesitan límites y necesitan una estructura para crecer seguros, pero esos límites no tienen que imponerse desde la autoridad, sino que se pueden poner desde el respeto y el cariño.

 Si quieres aprender más sobre disciplina positiva, puedes apuntarte a nuestros cursos introductorios donde aprenderás herramientas para conectar mejor con tus hijos, permitiendo así que tengan un desarrollo mental, social y emocional más saludable.